CON LA TRANQUILIDAD DE SABER LO QUE SE QUIERE EN LA VIDA… LAS FOTOGRAFÍAS DE LA BODA DE CARLOS Y LAURA EN MADRID

Hay cosas que por algún motivo tardan en llegar en la vida, que por cualquier razón se retrasan...
Eso no es necesariamente ni bueno ni malo, es simplemente diferente... que no era el momento.


Cuando de repente llega, cuando todo cobra sentido... muchas veces es al tiempo en el que has ganado sabiduría en la vida, en madurez, en experiencia... pero es también en ese momento cuando te das cuenta de que ha merecido la pena ser paciente... que la vida te reservaba una sorpresa.


También es cuando te puedes dar la satisfacción de hacer lo que quieres y cómo quieres, simplemente porque la experiencia te ha colocado en un lugar en el que nada ni nadie te pueden cuestionar... no porque se sea infalible, no, simplemente porque es ese momento en la vida en el que haces todo con el sentido que tú mismo le encuentras a las cosas... porque quieres hacerlas así.


Los protagonistas de esta historia fueron pacientes, y la vida a Carlos y a Laura no les ha podido corresponder de mejor manera.


Fotografiar su boda fue un lujo. No era la primera vez que trabajábamos con ellos, y se notaba. Confían en nosotros, saben que el resultado será espectacular, que sus fotografías son diferentes y que su álbum será de ensueño.


Como de costumbre todo empezó pronto con los preparativos del novio. Allí estaban sus padres, un montón de palomas (jajaja) y dos pequeños que alegran cada día la vida de esta pareja: Serezade y Saúl. Carlos es un tipo tranquilo, y como ya conocía cómo trabajábamos y nuestra manera de entender la fotografía de bodas, para él estar con Flor de Naranja no era motivo de nerviosismo, todo lo contrario.


Más tarde fuimos a ver a Laura, que estaba en el lugar donde tendría lugar la ceremonia y la celebración posterior, La Romanée, en Griñón. Ella sí que estaba un poco más nerviosa, aunque quizá el término no sería ese, sino más bien ansiosa por que todo saliera a las mil maravillas. Como es costumbre en ella, nos recibió con una sonrisa y con su habitual alegría. Fotografiamos tranquilos, captamos todos los detalles... hasta el pequeño almuerzo que le subieron a la habitación... jajaja... eso sí que es síntoma de que una novia se toma el día de su boda de la manera más natural del mundo... También aparecieron por allí los niños, y como no podría ser de otra manera dieron ese toque de "color" con su presencia.


Llegó el momento de la ceremonia. Corta, divertida y muy emotiva, no podemos definirlo de otra manera. Después, la sesión fotográfica de la pareja con un resultado del que estamos muy contentos... y poco más... cóctel, banquete, y fiesta.


Nosotros nos sentimos muy cómodos, se nos consideraba como de la familia, así que sólo podemos agradecer a todos el trato y la confianza que depositan en nosotros, y desde luego corresponderles de la mejor manera que sabemos: con el mejor reportaje fotográfico que pudieran imaginar. Gracias de todo corazón...


Os dejamos algunas fotos de la boda, esperamos que os gusten
Flor de Naranja