DE CINCO HERMANAS, DOS HERMANOS, DOS FAMILIAS Y LA SONRISA DE LA NOVIA. FOTOGRAFÍAS DE LA BODA DE CARLOS E IRENE EN OVIEDO

Ésta es la historia de Carlos e Irene, asturianos, ovetenses adoptados por Madrid, vista a través de los ojos de un fotógrafo de bodas.
Antes de nada aclararé lo de las cinco hermanas y los dos hermanos, porque lo de las dos familias está claro. Irene tiene cuatro hermanas (que locura), y todas "desperdigadas por el mundo" en palabras de la propia madre. Carlos tiene un hermano. Así que aclarado esto ya nos ponemos todos un poco más en situación.


Cuando hablamos de fotografía documental de boda nos gusta expresarlo siempre que podemos a través de imágenes, y esta boda es un ejemplo. salvando esos momentos en los que necesitamos de la ayuda de los novios, creemos que la boda de Carlos e Irene, por todo... fue un claro exponente de lo que realmente sabemos hacer en Flor de Naranja: contar las cosas tal y como son con nuestras fotografías.


Llovía desde hacía días en Asturias, tanto que hasta nos llegó a preocupar un poco, incluso sabiendo que para nosotros el agua no es un impedimento a la hora de hacer nuestros reportajes. Aquello era un poco diferente, anunciaban tormentas justo para la hora en la que teníamos que ir con la pareja a hacer las fotos de exteriores por las calles de Oviedo. Nuestra gente, familia y amigos, ya llevaban diciéndonos días atrás que el tiempo estaba muy mal por allí. ¿Qué podíamos hacer?, nada. Incluso siendo de allí, conociendo la ciudad, el clima...


El día de antes estuvimos buscando alternativas a las fotos de exterior, distintas localizaciones, posibilidades... Siempre teníamos ante nosotros el inconveniente del desplazamiento con todo lo que ello conlleva: coches, aparcar, calles peatonales, la lluvia... Al final decidimos no volvernos locos y esperar a que llegara el momento.


Aunque un fotógrafo, de bodas, de moda, de arquitectura... de cualquier cosa, intente improvisar sobre la marcha, en su cabeza nunca dejan de estar almacenadas varias alternativas (con los profesionales de verdad siempre es así) para que cuando llegue el momento se sepa cómo actuar y la circunstancias no sean un impedimento para que el trabajo salga adelante. En nuestro caso, los novios nos dieron como solución una de las alternativas que barajábamos, así que problema resuelto.


Cuando ves reflejada en la cara de los novios y las familias la alegría por lo que supone ese día, todo da igual. Lo importante es que los novios estén agusto y comodos con todo, y la verdad es que Irene nos lo hizo saber desde el primer momento, incluso desde el inicio de las entrevistas en Madrid. Su sonrisa nos hacía presagiar que aquello iba a ser un "despiporre". Efectivamente así fue. Qué importante es la sonrisa de la novia, para nosotros al menos, nos hace sentir cómodos, tranquilos, y nos transmite esa sensación de que confía en nuestro trabajo como fotógrafos.


Todo, a pesar de la lluvia, salió a pedir de boca. Buenas fotos, buena gente y buena boda. Como debe ser.


Os dejamos una pequeña muestra de las fotografías de la boda de esta pareja.


Gracias a Carlos e Irene.