EN UN LUGAR DE LA MANCHA DE CUYO NOMBRE SIEMPRE QUERRÉ ACORDARME

Bien podría decirse que esta es una historia de caballeros y doncellas, y no iríamos mal desencaminados. Las tierras manchegas de Ciudad Real fueron testigos de la sesión de pareja que hicimos con Ximena y Juan Carlos en el día en que decidieron pasar el resto de sus vidas el uno junto al otro.

 

Nuestra particular Dulcinea llegó desde Bolivia para hacer un máster... y para enamorar a Juan Carlos con su sonrisa, tal y como él dice... y vaya si lo hizo.

 

Junto a su familia y en la casa donde él pasaba sus veranos en la infancia se dieron un sí quiero que serviría como preámbulo a una boda simbólica ya con la familia llegada de América... pero eso es otra historia

 

Por el momento os dejamos algunas fotos de aquel día.